martes, 3 de mayo de 2011

Los detectores de robos a la salida de las grandes tiendas: Una actitud diferente.


En Chile en los últimos años han aparecido en las puertas de grandes tiendas estas especie de colgador de ropa que informan a través de una sirena del inframundo que recuerda las 7 trompetas del Apocalipsis o una ezpañolízima voz que amablemente sugiere ser registrado por el equipo de seguridad del comercio. Estos aparatos se colocan paralelos entre si a una distancia no mayor de 3 metros (dependiendo de la calidad de los mismos se puede aumentar este rango) y emiten una longitud de onda que no alcanza a llegar al poste ubicado al otro lado de la pasada de los consumidores. Cuando una bandita de plástico contenedora de unas láminas de metal se interpone en el camino logra que las ondas la ocupen como puente para poder alcanzar este otro poste (que de repente está disfrazado de una estupenda modelo o los nuevos productos de las tiendas). Cuando la onda llega comienza un interesante fenómeno social: La gente, si va saliendo, se da vuelta y trata de buscar un guardia o alguien que se note que es “residente”, o autóctono de la tienda para “hacer algo”.

Estos aparatos han invadido varias ciudades por que grandes empresas se han expandido y han adquirido comercios locales que los han transformado en parte de su cadena (previa remodelación, abundante pintura, y cambio del uniforme de las cajeras). Tal es el caso de D&S (que realmente es de Wallmart) quien es dueño de todos los LIDER. Cencosud no se queda atrás al poseer los JUMBO, PARIS, EASY y SANTA ISABEL. Todos son fácilemente reconocibles por grupo si te fijas en el nombre de la tarjeta de puntos beneficiada cada vez que terminas tu compra. Todos estos avances económicos merecen disminuir la pérdida de productos robados por ladrones, así que todas las tiendas iguales, tan sólo difernciadas en tamaño, en pueblos como en grandes ciudades, tienen estos simpáticos sistemas.

Generalmente el mismo guardia es el que se acerca y como si fuese lo más normal del mundo, o como si de alguna forma estuviese normado, empieza a registrar las bolsas y posesiones del comprador. Lo peor no es eso, sino que la mentalidad ya no es como debería ser (supongo yo, realmente no recuerdo otra forma de las cosas distintas a como lo son ahora): La gente simplemente acepta y accede a este procedimiento como si fuera parte de un algoritmo:
1)    Suena una sirena => Debo mostrarme a un guardia que tiene que aparecer en cualquier momento, si no aparece, lo busco.
2)    No suena nada => Sigo mi camino

 Hoy me pasó que comprando en el UNIMARC una señora con su hija iban saliendo del super con las flamante bolsas con una “U” repletas de mercadería. Al pasar por el umbral se activó el sistema de bombos, sirenas y trompetas (casi parecía el minuto final de la sinfonía Heroica, esa que era para el rey pero no fue para el emperador [Si, si lees este blog doy sabido que sabes algunas cosas]). La señora siguiendo el algoritmo social se da vuelta y busca al autóctono “Juan Guardia Unimarc” que no aparecía. Todo esto fue mientras entraba por las puertas corredizas. Al ver a la señora que seguía esperando a Juan le pregunté si esta vez había robado algo. Por supuesto me miró con una cara horrible, pero antes de que digiera nada le sugerí que ya que esta vez no había hurtado se marchara tranquila.  Proseguí mi camino sin saber como terminaría la historia, pero les comento y les pido que si son sorprendidos por una alarma en las puertas de un local simplemente sigan si es que no han robado, no sean parte de esta enorme masa que espera a Juan Guardia Comercio-de-turno. La idea no es rebeldía, sino no hacerse pasar a llevar. Primero fueron las cintas adhesivas en las bolsas de Falabella, Paris y Ripley (tiendas por departamentos) luego de cada compra, al avanzar la tecnología son estos tótems a los lados de las puertas y quien sabe que vendrá después, es una pendiente resbaladiza como propondrían corrientes de pensamiento de la bioética. Para que ustedes sepan: Nadie puede retenerlos si ustedes no lo asienten. Un guardia no puede obligarte a quedarte en el local si tu quieres salir (no es para que salgan corriendo, por cierto). Sólo los llamo a no ser parte del rebaño de toda la población.


1 comentario:

  1. me imagino la cara de la señora y también tu cara al decirle que suponías que no había hurtado nada esta vez... jajja, eso es tan estrafalario como poner en un curriculum médico que no tienes multas a tu haber... sui generis... ad-hoc... congruente .
    Me parece entretenido, ojalá continúes escribiendo y veremos si al final , "lo que es digno de escribir" sigue siendo anecdotario o algo más. Saludos

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